24/11/10

Falleció un admirable luchador por la libertad y por la democracia

Si de alguien se va a recordar la historia política del Paraguay es de “Rambo” Saguier, un personaje mítico que desafió los regímenes brutales que se enseñorearon en el país, en la dictadura y en la democracia, y que lo llevaron a experimentar la humillación, la cárcel, el abandono y la marginación. Su repentino deceso anoche nos causa una profunda consternación, por tratarse de un demócrata casi irreemplazable. “Rambo” fue un defensor de las causas imposibles en los momentos en que el reino de la injusticia se apoderó de las instituciones. Pocos le reconocieron sus kilates, ni siquiera el actual gobierno por el que se jugó desde un principio.

Antes de introducirse “a la fuerza” al país durante la dictadura para dolor de cabeza de Stroessner que se moría de ganas para reprimirlo, apresarlo, torturarlo, pero no podía hacerlo porque era amigo personal de Raúl Alfonsín, este político nato, hiperactivo se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires y activó con el ex presidente argentino con los paraguayos inmigrantes. Sus tentáculos se extendieron a Uruguay y Brasil.   

Con el humor a flor de labios, pese a cualquier adversidad, “Rambo” resumía su vida política de esta manera en una entrevista: “A mí siempre me tocó bailar con la que parecía que era la renga”.   

Eso pasó cuando lo liberó a Napoleón Ortigoza, el preso político más antiguo de América. Había que tener nervios de acero para burlar a la policía política y arrancarlo de ella para conducirlo a su liberación, cuando en ese entonces lo transportó a la fuerza a la residencia del embajador colombiano en Asunción.   

Era el único que pregonaba a viva voz en esos difíciles años ochenta que a Stroessner había que echarlo a cañonazos y no a través de la “no violencia activa”.   

Se cumplió. Lo mismo dijo cuando los opositores quedaron anestesiados después del 89 y él decía que a Rodríguez y los colorados había que hacerles una oposición intensa porque, de lo contrario, los colorados se fabricarían sus propios opositores, como fue en realidad.   

Lo acusaron de argañista porque denunció que le hicieron un fraude en el 92.   

Actuó de la misma forma cuando el establishment (de alguna forma todavía plenamente vigente) declaró una persecución implacable contra Lino Oviedo.   

Los argañistas lo mandaron apresar en 1999 por denunciar sin dar ninguna vuelta la utilización por el gobierno de González Macchi de Gumercindo Aguilar como testigo falso del caso Argaña.

Cuando dijo que había que rebelarse contra González Macchi, lo echaron de su partido, en ese entonces relajado con los zoquetes que le dio el gobierno.

Desde el 2000 en adelante estuvo preso dos años por el caso de la supuesta intentona golpista, una invención de González Macchi, los Argaña, Galaverna y el nefasto grupo que asoló a la nación para exprimir las arcas públicas.   

En una de las últimas entrevistas publicadas en ABC relató: “En algún momento me sentía completamente solo. Así fue que una vez, en la calle, una señora detuvo su auto y me trató de asesino. Me hirió profundamente. Otra vez fue en el bar San Roque, la misma cosa...”.   
  
Resumió su concepción de la vida política de esta forma: “Yo soy un liberal y como tal creo que el buen gobierno es la limitación del poder. Me siento más cómodo luchando contra las injusticias del poder que ejerciendo un cargo público”.   

Que el actual gobierno no le haya investido con algún cargo importante como premio a su lealtad política, es un misterio.   

Le acusaron de las peores cosas. Dijo por ejemplo que el ex fiscal general del Estado Oscar Germán Latorre era un delincuente, o que un personaje como Jorge Bogarín no podía ser juez por cometer atrocidades jurídicas en el caso Argaña.   

Lo convirtieron en un paria de la política paraguaya. “Pero la lucha es vida. Cuando uno está luchando siente que está viviendo. A veces, cuando no hay alguna bandera que levantar es cuando uno se siente un poco agobiado”, sintetizó, como lo haría un sabio, desgraciadamente incomprendido hasta su muerte.

Pero sin rencores, sin atisbo de venganza, “Rambo” dijo: “Me parece lo más normal en la democracia. Las injusticias pasan y a estos hombres que ya no forman parte de ellas les puedo volver a tender la mano. A quien no le puedo tender la mano es al poderoso, que en ejercicio ilegal de una autoridad persigue a sus enemigos”.

El defendía a veces hasta con furia a los que le circundaban, fuese quien fuese. Cuando Galaverna atacaba a su hermano Miguel “Tito” Saguier, él tenía la frase perfecta que le calzaba: “Es el que con más insistencia ha estado atacando a mi hermano y a mi familia. Lo que quiero significar es que cuando Galaverna no tiene el poder que tenía antes, se trata de un perro con los dientes limados, es decir, patearle no tiene sentido. Es como patear un perro muerto. Lo mismo pasa con todos”.

Cuando le pregunté ¿por qué la coherencia no tiene recompensa? siendo que él podía haber sido el líder de todos los liberales, respondió: “Parta de la base de que Saguier no quiere ser líder de nadie, simplemente un luchador por la libertad... Saguier quiere ser el antipoder... Saguier no quiere ser funcionario. Quiere controlar a los funcionarios. Finalmente, nunca me postularé para dirigir mi partido”.   

“Paro fulminante” sufrió en la calle

“Rambo” Saguier falleció a causa de un “paro cardiorrespiratorio fulminante” que sufrió en plena vía pública desde donde fue llevado por un ciudadano hasta el sanatorio La Costa, donde llegó sin vida, informó  anoche el Dr. Guido Caballero. Los médicos de la unidad de terapia intensiva trabajaron una hora para reanimarlo, pero los esfuerzos fueron en vano, indicó el galeno.   

El ahora extinto sufrió el ataque alrededor de las 19:00 de ayer, en España y Perú, cuando se dirigía a la Embajada Argentina para un evento, reveló Rodrigo Pesoa, amigo del fallecido. Los restos del político liberal radical serán velados a partir de las 08:00 de hoy en el Memorial   Mcal. López y para el sepelio se aguardará el regreso  de su hemano, senador Miguel Saguier, quien viajó a Corea del Sur, según los allegados  de la familia.

Testimonios

“Fue ejemplo de coraje y tenacidad”

El presidente del PLRA, Blas Llano, declaró estar muy afectado y consternado por la muerte de un “gran dirigente, un compañero de lucha como fue hasta el último minuto de su vida Hermes Saguier”. Remarcó que es una gran pérdida para el partido y para el país cuando son tan necesarias figuras como las de él que defendió y promovió la libertad.   

En tanto, Julio César Franco recordó que fue un  protagonista principal en la construcción de las organizaciones civiles que finalmente vencieron a la dictadura en 1989. Resaltó su  coraje, por lo que se ganó el mote de “Rambo”.

 “Apasionado luchador”, dice Carrillo

El dirigente de Tekojoja Aníbal Carrillo Iramain lamentó anoche el deceso del Hermes Rafael Saguier. Ambos compartieron varios momentos difíciles durante la dictadura stronista. “Rambo fue un verdadero apasionado de  la política. Desde joven sintió una obligación ética y política de luchar contra la dictadura. Fue uno de los grandes luchadores por la dictadura. Muy sobre nuestras  diferencias ideológicas, Rambo era un liberal con quien se podía discutir de todo. Hay que destacar su gran valentía y coraje para enfrentar las injusticias y desigualdades”, manifestó el socialista.

“Fue un hombre de principios”

El ex diputado colorado Bernardino Cano Radil recordó que conoció a Hermes Rafael Saguier en Buenos Aires en los años 70 cuando juntos militaban en una coordinadora social de lucha por los derechos del pueblo paraguayo . “Teníamos una amistad muy personal, compartimos muchos ideales, independientemente de que éramos de partidos diferentes,  expresó conmovido anoche Cano Radil. Recordó que juntos lucharon cuando  le robaron las elecciones a Lino  Oviedo y luego contra el gobierno de Luis González Macchi. “Fue un hombre de principios, estoy muy consternado”, sostuvo.

Tuvo gestos valientes, afirma Laíno

El líder histórico del liberalismo Domingo Laíno expresó su pesar. Dijo que Saguier fue un valiente gestor de acciones atrevidas, en el buen sentido, y hasta titánicas para desgastar la dictadura. “Tuvo gestos valientes y nos duele su partida”, indicó.

Recalcó que varias veces puso en peligro su vida por la democracia. Recordó que trabajaron juntos en los años 70 cuando aún era muy joven. “Desde su tierna juventud mostró decisión y coraje de forma permanente”. Reconoció tener ideas diferentes a las de Hermes Saguier, pero que el objetivo siempre fue buscar lo mejor para el Paraguay.

“Conjugó valentía e inteligencia”

El presidente Fernando Lugo manifestó anoche   su pesar por el fallecimiento de Hermes Rafael Saguier. “Nos dejó un político que conjugó valentía e inteligencia”, expresó el titular del Poder Ejecutivo. El Mandatario apenas enterado de la noticia del deceso del Dr. Saguier solicitó se transmitiera su sentimiento de solidaridad y condolencias con familiares, amigos y adherentes del PLRA. Recordó que la tarea de Saguier fue importante en las elecciones del 20 de abril del 2008; resaltó además el ejemplo de coraje de Saguier durante episodios importantes de la dictadura stronista.   

Rambo justificó su apodo plenamente...

Hermes Rafael Saguier tuvo un  carácter combativo y audaz, lo que le llevó a efectuar un golpe de mano político que dejó en ridículo a la dictadura stronista. De ahí su apodo de “Rambo” que justificó plenamente.   

En efecto, en el ’82, estando preso en las mazmorras stronistas, Hermes conoció al preso político más antiguo de América, el capitán Napoleón Ortigoza, condenado injustamente -primero a muerte y  luego a 25 años de cárcel- por la muerte del cadete Anastasio Benítez a principios de los ’60.   

Ortigoza llevaba preso más tiempo que el establecido en la injusta condena. La presión internacional logró que el dictador Stroessner lo libere, pero  pasó a la  detención domiciliaria.   

Entonces Saguier, con la colaboración de otros políticos liberales, ideó la forma de rescatarlo de su prisión domiciliaria y llevarlo a que se asilara en una embajada o consulado, de modo a tentar su salida del país más adelante cuando se obtuviera el salvoconducto respectivo.   

Se eligió para tal efecto la residencia del entonces embajador de Colombia y el día para el escape fue fijado para el 23 de marzo de 1988.   

Como su casa contaba con una fuerte custodia policial, se ideó un plan de distracción para que los esbirros stronistas aflojaran la vigilancia. Por medio de una comedia con mucho barullo, se logró que los policías se distrajeran.   

Utilizando su propio automóvil, Saguier consiguió rescatar a Ortigoza para llevarlo velozmente a la casa del diplomático colombiano en medio de una brutal balacera de los burlados esbirros que rociaron el vehículo en un vano intento por detener al rodado.   

En este sitio le otorgaron asilo político y Ortigoza recién lo abandonó luego de la caída del régimen stronista. Fuente ABC.Color

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