7/8/11

Buscando Aires: Cuatro vidas, sueños y arte


Cuatro perfiles y personalidades diferentes. Cuatro perspectivas distintas de vida. Un mismo ideal: el crecimiento y desarrollo profesional. Todos instalados en Buenos Aires, pero con planes de un futuro en Paraguay. Dallys Ferreira, Cucho Temístocles, Andrea Quattrocchi y Juan Rolón nos abren las puertas de un presente rodeado de arte.


Cada uno con su propio camino. Cada cual a su modo. Todos ellos, envueltos de expectativas, sueños e ilusiones irrefrenables. Un día cualquiera, los cuatro decidieron desplegar las alas y tomar el vuelo definitivo que los llevara a recoger sus propias postales dentro del mundo de las artes.  

CAPÍTULO I: CUATRO VIDAS
Bella, espontánea, carismática y pizpireta, Dallys Ferreira -con 26 años-, pisa fuerte en la escena del espectáculo argentino. Tenía solo 17 cuando se iniciaba como modelo, en Asunción. Desde su llegada a Buenos Aires, varios años después, logró posicionarse en el nunca fácil mercado artístico porteño. Desde obras de teatro con Jorge Guinzburg -su primera experiencia en teatro de revistas-, pasando por un programa de televisión en Telefé, hasta su incorporación como estrella internacional en Bailando por un sueño -con Marcelo Tinelli-; y una serie de teatros de revista, cine y comedias varias, compartiendo con profesionales de amplia trayectoria.

Cucho Temístocles tiene 26, y su figura es conocida por sus participaciones protagónicas en De Mil Amores (telenovela), Buen Día Paraguay (programa matutino), entre más de 15 obras de teatro realizadas en Asunción. Conocido también por ser imagen de varias marcas nacionales, Cucho derrocha gracia y carisma, sin perder la elegancia, en cada uno de sus proyectos.

Bella y talentosa, Andrea Quattrocchi tiene 22. Reconocida por sus protagónicos en las producciones nacionales Papá del corazón, De mil amores y La Doña; en teatro formó parte de Dameloquesea (con Nhi-mu) y Arritmia (de Paola Irún); dando un paso por el cine con realizaciones como Semana capital (de Hugo Cataldo) y Payé (de Richard Careaga).

Informático de profesión, Juan Rolón tiene 30 y un amplio caudal creativo, tanto en actuación como en escritura. Fue guionista y productor de La Herencia de Caín (de Agustín Núñez), con participaciones protagónicas en obras como Arritmia (de Paola Irún), El continente negro (de Natalia Cálcena) y El Trueno entre las Hojas (de Roa Bastos, dirigida por Núñez); además de hacer publicidad, y desempeñarse en la docencia y escritura creativa. Sus inicios en la actuación se dieron cuando Agustín Núñez le solicitó una ayuda como soporte técnico: pero él terminó escribiendo parte del radioteatro.

En un diálogo cruzado, nos propusimos observar -aunque con personalidades y miradas diferentes- cómo los sueños y la valentía desembocan en un mismo lugar.

CAPÍTULO II: TOMAR VUELO

¿Cómo definir la necesidad creativa de dejar el país y soñar con nuevos rumbos?

“En Paraguay me había presentado como Miss PlayBoy –cuenta Dallys–, eso me permitió viajar, conocer muchos países como invitada”. Desde ese momento, las cosas le fueron llegando de la forma menos pensada. “En su momento vine (a la Argentina) a Mañanas Informales, con Jorge Guinzburg, y la verdad que nos divertimos tanto y pegamos muy buena onda, que de inmediato en el corte me dice Jorge que deberíamos trabajar juntos en el verano. Trabajamos con un elenco muy importante; y ahí una cosa llevó a la otra...”.

Las oportunidades nunca le faltaron: desde campañas como modelo, hasta llegar a la pantalla abierta y descubrir la popularidad que le brindó Bailando por un Sueño, de la mano de Marcelo Tinelli.
 “Yo estoy aprendiendo por el camino. Yo soy una chica que vino de una familia muy humilde, que no tuvo la oportunidad; si bien terminé todo mi colegio, mi escuela, no tuve la oportunidad de estudiar o tomar clases adicionales con cosas que me puedan preparar. Todo aprendí haciendo, según iba levantando mi carrera. Obviamente no me relajé, me preocupé por aprender, por estudiar; y uno puede demostrar que nunca es tarde para prepararse”, refiere la compatriota al destacar que nada ha sido fácil ni rápido como parece.

Cucho, por su parte, define su aventura como “ganas de soñar despierto, ponerme nuevas metas y poco a poco ir cumpliéndolas”. “Cuando surgió la oportunidad de cruzar las fronteras y viajar a Buenos Aires sentí que no solo era ir a estudiar y conocer una gran ciudad, sino –y más que nada– que con el viaje iba a poder ponerme a prueba para descubrir si estaba dispuesto y preparado para superar mis limitaciones, y los miedos e inseguridades típicos de quienes nos dedicamos al teatro y la televisión”, comenta.

Andrea asegura que su decisión de dejar Asunción para encontrar su lugar en Buenos Aires responde a una idea de “buscar crecimiento, profundidad y diversidad”.

Juan expresa que en realidad, de alguna forma, lo único que buscaba era salir de Paraguay. “Yo sabía que tenía que salir, lo que no sabía era el lugar...”. Entonces se propuso recorrer embajadas, hasta que descubrió que la única disponible era la de Argentina.

“Mi papá me planteó la posibilidad de viajar al exterior; habló con un amigo, que le recomendó Buenos Aires. Después él ese domingo me dijo: '¿Por qué no te vas?'”, cuenta el actor, remarcando que la idea ya sobrevolaba en él un tiempo atrás.

“La idea de salir responde a una necesidad de crecimiento emocional, crecimiento intelectual, de todo tipo. Y era justamente superar esa barrera de ver qué hay afuera, qué se puede traer”, sentencia, al asegurar que al tiempo de “salir”, uno también busca volver a “llevar” algo. Y esto le pasa trascendiendo el mismo arte y con las cosas más sencillas: desde las máquinas de café a monedas que encuentra en la facultad, hasta el gesto de educación de formar la fila para tomar colectivos. “Hay mucho para crecer, más saliendo que quedándose”, reflexiona.

CAPÍTULO III: HOY Y MAÑANA
En este momento, Dallys forma parte de Desayuno Americano, programa matutino emitido por América TV, donde su voz es escuchada con atención como panelista estable.
“Lo que estoy haciendo actualmente es muy difícil para una chica como yo, que no soy periodista recibida... Que me den un espacio tan importante como el que tengo, y donde lo que yo digo, mi voz, tiene peso”, asegura Ferreira.

En cuanto a sus proyectos, la actriz comenta que seguirá con el programa y nos adelanta en tono de primicia: “Tengo ya prácticamente una sitcom; faltan algunos detalles. Una comedia acá en América, porque hoy día pertenezco al canal”

Lejos de la masividad del prime time, la paraguaya decidió tomar nuevos caminos paralelos. “Tengo muy buena relación con Tinelli, yo le agradezco porque todos los años me tiene en cuenta para diferentes propuestas que va teniendo; pero me pareció que este año podía hacer algo distinto, y poder volar yo sola también”.

Respecto a sus proyectos, Cucho hoy forma parte de “Cenicienta, un Mágico Musical Infantil”, con varias funciones diarias en el teatro El Cubo. “Es un obra de teatro musical en donde pongo a prueba todo lo que estudié y en lo que me sigo preparando, ya que canto, actuó y bailo, ¡todo a la vez y en el momento!”, comenta el actor, feliz con su actual desafío.

 “Es una experiencia súper gratificante y un aprender constante en cada función, ya que trabajo con actores muy destacados de la comedia musical de Argentina. Un elenco de grandes profesionales, con mucha experiencia, con los que estoy viviendo funciones soñadas cada día”, sostiene Temístocles, orgulloso de ser el único extranjero en el elenco y poniendo en vidriera el “juky” del paraguayo. “Me gratifica mucho la recepción del público argentino, ya que son muy afectuosos con sus aplausos y demostraciones de cariño a la salida del teatro. A veces digo... ¡¿Estoy soñando?!”, señala el carismático actor que tiene planes volver a la televisión paraguaya –esta vez en la TV Pública–, con un programa educativo para chicos.

Quattrocchi estudia la carrera de comedia musical en la fundación Julio Bocca, a través de una beca completa a la que logró acceder de entre 400 concursantes de distintos países.
“Apliqué para una beca y gané, de entre 400 concursantes, más o menos. Creo que soy la única paraguaya. Yo quería entrar a la escuela, ya sabía de la escuela y sabía del concurso para la beca, y mi sueño es estudiar la carrera”, comentaba a ABC Digital en marzo pasado. 

“Yo terminé en la Escuela de Actuación -en Paraguay- de Margarita Irún, pero el próximo nivel era especializarme en lo que me gusta, que en Paraguay no había. Antes de participar en 'Baila Conmigo' ya tenía previsto irme a la escuela de Julio Bocca”, decía.
En este momento participa de la obra teatral Feizbuk Tours, de José Maria Muscari, en el Teatro La Comedia de Buenos Aires.

Por su parte, Juan se encuentra cursando el primer año de actuación en el Instituto Universitario Nacional de Artes (IUNA). Desde el mes de junio ensaya una obra de teatro a estrenarse en noviembre; y aprovecha cada clase y entrenamiento para incorporar nuevas técnicas y conocimientos. “¡Nunca ensayé tanto tiempo una obra!”, sostiene.

 CAPÍTULO IV: LO QUE NOS FALTA
“Lo único que nos falta es mercado artístico para que puedan esas personas desarrollarse en Paraguay mismo; que no tengan que salir del país para que puedan tener la oportunidad de crecer artísticamente”, reflexiona Dallys cuando habla acerca de las necesidades para poder convertirnos en una industria cultural, en donde el arte -finalmente- pueda generar ingresos.

“Mirá: yo aprendí algo -sostiene-: a ser optimista. A ver el lado positivo, el lado bueno que nosotros tenemos. Y, por supuesto, viendo eso bueno, ver qué más podemos hacer para mejorar y para crecer. Tenemos mucho eso de tirarnos para abajo, de decir que no podemos... Entre nosotros mismos, porque si quiere venir un extranjero, ¿sabés cómo saltamos? ¡Del cuello!”, declara la paraguaya, entre risas.

“Pero me parece que creció muchísimo (Paraguay) en ese aspecto. Me parece que hay buenas propuestas teatrales. Tuve la oportunidad de estar trabajando en Paraguay a fin de año. Estuve escuchando un montón de proyectos... Obviamente que la calidad de eso va a ir creciendo, según vaya habiendo más competencia, porque la competencia hace que las cosas mejoren también”, comenta.

Temístocles, por su parte, indica que necesitamos “tomar el arte en serio”. “El arte se lo merece. Que existan leyes que amparen a actores, músicos, pintores, etcétera. Que se cree una ley de cine, de teatro, que posibilite por medio de fondos que estas disciplinas puedan realizarse en Paraguay. Otra que reglamente que la televisión paraguaya tenga más horas de aire de producción nacional y no tanto enlatado; así se da trabajo a músicos paraguayos talentosos que se dedican a lo artístico: camarógrafos, iluminadores, técnicos, peluqueros, maquilladores, guionistas, directores, etcétera. Crear una cultura artística; de que ver cine, teatro, exposiciones, leer libros, hace bien. Inculcar a los chicos esto desde temprana edad”, manifiesta.

Andrea, desde su experiencia, sostiene que la carencia de una producción ejecutiva es visiblemente notoria. “Nos faltan productores ejecutivos, mayor interés de parte del público en general y apoyo comercial”.

“Falta capital paraguayo que crea en estas cosas; porque es duro empezar de cero, desde la nada. No hay un ente que promueva la preparación del artista. No hay una Facultad de Artes, ni financiaciones al menos en parte”, expresa Rolón, enfatizando en la falta de apoyo estatal, incluso para becas de estudios de compatriotas en el exterior.

“A mí me interesa que se sepa que nosotros venimos a laburar, como cualquiera. Podríamos laburar como pintores, pero es duro... A veces no podés ver obras, te rebuscás entre las cosas. Es dura la supervivencia económica”, responde el actor, quien a la par de sus estudios, se solventa con sus trabajos de Informática.

CAPÍTULO V: EL DESPUÉS
 “El futuro no es lo que va a pasar, sino lo que vamos a hacer”, decía Jorge Luis Borges.
 ¿Qué te ves haciendo en diez años y dónde?, es lo que le propusimos como ejercicio de expectación a Dallys, CuchoAndrea y Juan.

 “Tengo 26, dentro de diez años tendría 36 –inicia Dallys–. Un sueño mío –que creo que no estoy muy lejos, sino (necesito) organizarme un poco–, es tener mi propio programa en Paraguay. Conducir un programa. Soy como muy exigente, cuido desde la estética hasta el contenido, todo. Estar por estar no me interesa. Me interesaría tener un programa que pueda gustar, que sea para todo público. Porque sabemos que en Paraguay tenemos que empezar a sectorizar cada proceso: hacer un programa que pueda llegar tanto a la clase alta como a la más humilde, que cualquiera se pueda sentir identificado con el programa”.

En cuanto al sueño que espera ver realizado en diez años, Dallys no duda: “Mi sueño, si vos me preguntás, sería ganarme un Martín Fierro acá, en Argentina, sería lo máximo. ¡Eso me encantaría!”, nos cuenta, entusiasmada, mientras adelanta que ya tiene planes de formar una fundación “binacional”, destinada a personas necesitadas, tanto en Argentina como en Paraguay.

¿Volver o no volver? Esa es la cuestión. Dallys no lo duda: “Sí, por supuesto. Mi corazón siempre está allá. Por eso es que me preparo, tomo clases de danza, de teatro, voy a la clínica con un fonoaudiólogo, trato de enriquecerme lo más que puedo... Trato de esforzarme lo máximo para enriquecerme, para después poder brindar todo lo que aprendí, mi experiencia, a mi gente de Paraguay”, finaliza.

Cucho, por su parte, prefiere no pensarlo y disfrutar del presente la alegría que lo caracteriza. “En los últimos tiempos aprendí algo que antes me costaba sentir: El pasado ya fue, el futuro no lo conozco y solo tengo este instante. (...) Si construyo en orden mi presente, con responsabilidad de trabajo, con alegría y profesionalismo, dando lo mejor que me rodea a la gente, no tengo por qué preocuparme por el futuro, porque será brillante”, enfatiza.

Quattrocchi tampoco quiere pensar en el futuro posible; sin embargo, de algo está segura: que lo vivirá actuando. Aunque “no tengo planeado ningún lugar en especial”, aclara.
 “Yo me veo fuera de Buenos Aires. No sé dónde. Podría ser París y lavando platos...”, bromea Rolón“Yo creo que Buenos Aires es en este momento una ciudad temporal. No me voy a quedar. Pero me voy a quedar un buen tiempo, y la voy a disfrutar mucho. Yo sé que voy a volver un día a Paraguay, pero no sé si en diez años. Me falta mucho todavía. Porque creo que esa cosa de cuanto más pueda recorrer, más puedo llevar. Yo sé que estoy tan aferrado a Paraguay, que voy a tardar lo máximo posible en volver, porque para volver me voy a quedar y me voy a instalar, y voy a laburar hasta morir”, manifiesta emocionado.

A su vez, Juan puntualiza el avance que representará para el país esta nueva generación de profesionales del arte: “En diez años el campo va a estar apto para plantar nuevas plantas. Hay gente que va a transformar el teatro, que ya está en crecimiento. Yo creo que de acá a 15 años el teatro va a cambiar de color. Y ahí vamos a estar nosotros. Porque en algún momento todos los que salimos en masa, vamos a volver en masa. Yo no le veo a ninguno de los chicos que vaya a quedarse en Buenos Aires, porque es demasiado fuerte nuestra conexión con Asunción”, confiesa, mientras sentencia que Buenos Aires para él –y quizás para todos– no es más que “un puente a algo”.  Buen viaje, a cosechar éxitos... y feliz retorno a casa. Fuente ABC. Color

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