27/8/13

EE.UU. insistía en tener presencia militar en Paraguay bajo la excusa del EPP

Cables filtrados por WikiLeaks muestran la constante presión de EE.UU. por mantener sus efectivos militares en nuestro país bajo la excusa de la lucha contra el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).


Cables filtrados por WikiLeaks y que fueron reseñados en su blog por el periodista argentino Santiago O’Donnell, bajo el título de “La guerrilla paraguaya”, ilustran cómo causó frustración en las autoridades norteamericanas la decisión del entonces presidente Fernando Lugo de poner fin a la cooperación en materia militar, al punto de que la entonces embajadora Liliana Ayalde señaló que el actual senador por el Frente Guasu carece de liderazgo según fuente E’a

“Nuestra esperanza es que la presente crisis de seguridad empuje a Lugo a mostrar más liderazgo, y continuaremos alentándolo a nutrir las instituciones democráticas del Paraguay, antes que sus opositores políticos la rompan en pedazos”, había expresado la embajadora a propósito del secuestro de Fidel Zavala, reconociendo la instrumentalización de la figura del EPP para desestabilizar a Lugo.

Asimismo, la diplomática se hace eco de que el tema de la seguridad sería un componente importante para justificar el juicio político, que a fin de cuentas se concretó precisamente utilizando como causal un episodio de violencia rural.

“La exitosa liberación de Zabala es un alivio para la golpeada administración de Lugo. La habilidad de Lugo para trabajar bien con Colombianos y Brasileros demuestra una cooperación internacional exitosa. Si el ministerio del Interior tiene éxito en atrapar a los secuestradores, la administración de Lugo podría encontrar una oportunidad para enfocarse en avanzar con su agenda después de meses de mala prensa, ningún logro importante y llamados de juicio político para Lugo”.

Entretanto, en principio el expresidente se habría mostrado “agradecido” por la cooperación militar norteamericana, pero posteriormente decidió prescindir de dichos planes presuntamente para coordinar acciones con los demás países de la región, que no habrían visto con buenos ojos la presencia militar del Norte, más aún considerando que nuestro país es catalogado como una plataforma desde la cual históricamente EE.UU. vigiló al resto de las naciones del Cono Sur.

“Para combatir a la guerrilla Lugo desplegó un Destacamento Conjunto de Respuesta Rápida de fuerzas especiales paraguayas y “asesores” militares estadounidenses. Los cables señalan que en un punto Lugo le dijo a los estadounidenses que estaba agradecido por  el destacamento conjunto y que deseaba su continuidad. Sin embargo, para consensuar políticas de seguridad con los países vecinos, eventualmente el mandatario paraguayo le pidió a Estados Unidos que dé por terminado el entrenamiento del destacamento conjunto y retire a sus “asesores” del Paraguay, dicen los despachos”, refiere O’Donnel.

Asimismo, la inteligencia norteamericana, agregan los cables, no habría podido establecer vínculos entre el EPP y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), a pesar de las insistentes versiones en ese sentido difundidas por la prensa.

Los cables hacen referencia a un encuentro realizado en 2009 entre Lugo y el representante de negocios Michael J. Fittzparick para abordar temas de seguridad. Allí el expresidente paraguayo le había expresado su satisfacción por la performance del Destacamento Conjunto de Respuesta Rápida, una unidad financiada y entrenada por militares estadounidenses.

“Lugo le dijo al Encargado de Negocios que estaba  contento con la respuesta inicial de gobierno al ataque de diciembre 31 del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) a un cuartel del Ejército en Tacuatí, departamento de San Pedro. Lugo basaba esta información en reportes iniciales de los militares detallando el despliegue de 35 miembros del Destacamento Conjunto de Respuesta Rápida (DCEI) Militar a Tacuatí a buscar sospechosos del EPP”, dice un extracto del cable citado.

Los documentos relatan que Lugo había intentado tranquilizar a las autoridades norteamericanas diciendo que sabía quiénes eran los integrantes del grupo, que estaban financiados por el narcotráfico e incluso por terratenientes,  y que además no representaban una amenaza para el gobierno.

“Lugo mencionó las áreas rurales de la frontera Concepción/San Pedro (como Tacuatí) y la zona  de colinas del departamento de Paraguarí como las dos más preocupantes de este tipo de amenazas de seguridad. Estaba preocupado y convencido de que el EPP estaba recibiendo apoyo local de traficantes de drogas (incluyendo algunos grandes terratenientes en San Pedro).

Dijo que se basaba en su conocimiento íntimo de sus (once) años como obispo del área. Lugo estimó que el EPP no era realmente una amenaza directa de seguridad de la nación pero más bien estaban generando problemas para asustar a los inversores legítimos, y ofreciendo una oportunidad en muchos lugares para que se pueda criticar al gobierno y, eventualmente, hacerlo tropezar”.

El encargado de negocios hizo notar a Lugo el dinero invertido por EE.UU. en el tema (más de cinco millones de dólares en el destacamento, y que tenía  programado otros 1,4 millones para ese año) y que se necesitaba la confirmación por escrito de que tales planes seguirían.

“El presidente Lugo fue cálido, amable y relajado durante la reunión. Convino la impresión de que sigue apoyando con firmeza la asistencia del gobierno de EE.UU. a Paraguay en general, y el DCEI en particular…Fue positivo pero no se comprometió (tal es su estilo para la frustración de quienes lo rodean). Pero reconoció: a) Todo lo que ha hecho el gobierno de EE.UU. por Paraguay,  b) La necesidad de cierta claridad del gobierno paraguayo en este tema y c) La necesidad de una respuesta formal (y con una sola postura) de su gobierno”.

Finalmente esa confirmación por escrito llegó, pero para comunicar el plazo en que tales operaciones conjuntas llegarían a su fin, ya que los ministros de Defensa de Unasur se habrían opuesto a la presencia militar norteamericana en la región. Reconociendo que ya no podían seguir siendo más papistas que el Papa, Fitzpatrick escribió: “Al final no podemos querer esta asistencia más que los paraguayos. Y si el gobierno de EE.UU. debería seguir como hasta ahora: dispuestos a declarar victoria y mandar señales mucho antes de junio del fin de nuestro apoyo a las unidades y entonces hacerlo en junio, si llegamos a ese punto”.

Luego del secuestro de Fidel Zavala, la entonces embajadora manifestó su preocupación por el aumento del poder de fuego del grupo: “Si este secuestro es obra del EPP, entonces su nivel de operatividad es más alto de los que muchos creyeron y si recibe un rescate significativo, su financiamiento estaría asegurado para el corto o mediano plazo”, reportó a Washington.

Además, ya se empieza a contemplar la posibilidad de que objetivos estadounidenses sean blancos de algún tipo de ataque. “Hay un pequeño grupo terrorista autóctono, una naciente guerrilla llamada Ejército del Pueblo Paraguayo. Son responsables de secuestros recientes de ciudadanos paraguayos.

El EPP tiene un bajo nivel de operatividad de explosivos y una conocida ideología antiestadounidense. Sin embargo hasta ahora no han accionado en contra de EE.UU…La amenaza general para terrorismo doméstico es baja y para el crimen en general es alta en las áreas designadas para el entrenamiento en o alrededor de Asunción. La amenaza es mediana para terrorismo transnacional en todo el país. Personal estadounidense no ha sido blanco de ataques”.

Asimismo, la agencia de seguridad privada Stratfor también dedicó su atención al grupo con varios de sus expertos analizando las características de las incursiones del EPP. Entre otros, el analista Scott Stewart estableció un paralelo entre los explosivos utilizados por la banda y los de la insurgencia afgana: “Este artefacto explosivo parece bastante sofisticado para Paraguay. Fue detonado a control remoto y por su descripción es similar a la Fragmentación Direccionada de Cargas (DFC) que estamos viendo en Afganistán”, comparó.

El artículo termina reseñando la decepción de la analista jefe de Stratfort, Allison Fedrika, de que los organismos de seguridad paraguayos recurran a profesionales argentinos, donde los militares tienen prohibido intervenir en cuestiones de seguridad interna, en lugar de sus aliados colombianos, donde las fuerzas castrenses tienen una experiencia de medio siglo de combate a la guerrilla.


“Paraguay y Argentina tiene vínculos militares bastante cercanos. Paraguay habitualmente manda oficiales a estudiar al Instituto Nacional de Defensa y otros institutos. Sin embargo, me pregunto por qué no buscaron a los Colombianos. Paraguay trabajó mucho con Colombia en el pico de los problemas con el EPP en 2009/2010. Es cierto que Argentina está más cerca. Pero es interesante que busquen su ayuda en Argentina y no en otro lugar”, reza el último cable citado. 

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