27/6/12

La conjura contra el Paraguay


Fernando Lugo fue removido de su cargo de presidente del Paraguay el pasado viernes ajustado completamente a derecho. La Constitución de este país de la que he sido uno de sus redactores contempla la remoción del mandatario electo por razones entre las que se cuentan “el mal desempeño en sus funciones”.

Reunir los votos necesarios en la Cámara de Diputados es tarea harto difícil aunque, no pocos sientan la tentación recurrente de usar dicho método para extorsionar o chantajear al jefe de estado, pero cuando 76 de 80 miembros del congreso electos en el mismo acto comicial que escogió a Lugo impulsan el impeachment la cosa está más que clara.

PROCEDIMIENTO

Lo que vino después ha sido una cuestión de procedimiento rutinario. El senado que reglamenta el proceso para cada caso, estableció un tiempo corto para la defensa sostenido en el concepto de que Paraguay no prevé constitucionalmente que el mandatario procesado políticamente deba dejar el cargo por un tiempo determinado como sí ocurrió en el caso de Collor de Mello en el Brasil. Al final, el resultado fue el mismo en Brasil porque el juicio político es un procedimiento que mide el grado de confianza en el mandatario electo por los representantes del pueblo. Es evidente también que el congreso paraguayo no supera las duras críticas que se hacen a los legisladores en gran parte de América Latina pero no existe otro procedimiento que ese para sacar a un mandatario.

LA REGIÓN

Ahora la Unasur y el Mercosur quieren aplicar la “cláusula democrática” de apartar al país que no haya ajustado su vida política a los cánones establecidos en este sistema político. Para el primero de los casos aquello no cuenta ya que el congreso paraguayo no ha ratificado el protocolo de Usuahia aún y en el del Mercosur la situación no parece importar mucho a los paraguayos debido a las permanentes trabas y humillaciones comerciales que son practicadas por los dos socios mas grandes del proyecto de integración que nació en Paraguay en 1991. Se dirá que el país no tiene salida al mar y que los costos económicos serían gravosos, los paraguayos estamos acostumbrados a eso y hemos sobrevivido a la triple infamia de la guerra contra Brasil, Argentina y Uruguay que entre 1865 y 1870 aniquilaron al 80% de la población guaraní.

El mayor genocidio de la humanidad, nos ha enseñado a los paraguayos sobrevivencia, coraje, autoestima y dignidad, por eso cuando países latinoamericanos cuyos gobiernos en sus actos desprecian con frecuencia el estado de derecho y pretenden dictar cátedra de democracia al Paraguay no nos queda otra cosa que levantar la voz y decirles: señores... con Paraguay se han topado!

Algunos afirman que el procedimiento de la defensa ha sido corto y es cierto, pero nunca tanto como la justicia de un país latinoamericano donde un juez dictó una sentencia después de haber “leído” seis mil páginas en un par de horas para condenar a un periódico, sus propietarios y un periodista.

Nosotros sabemos de conjuras, aislamientos, acusaciones infundadas porque hemos pagado con sangre nuestra larga historia de autodeterminación la misma que está contenida en la nota de Gaspar Rodríguez de Francia al libertador Simón Bolívar el 23 de agosto de 1825 cuando dice: “... el principio sobre que gira el feliz régimen que ha libertado de la rapiña y de otros males a esta provincia, y que seguirá constante hasta que se restituya al Nuevo Mundo la tranquilidad que disfrutaba antes que en él apareciesen apóstoles revolucionarios, cubriendo con el ramo de oliva el pérfido puñal para regar con sangre la libertad que los ambiciosos pregonan.

Pero el Paraguay los conoce, y en cuanto pueda no abandonará su sistema, al menos mientras yo me halle al frente de su gobierno, aunque sea preciso empuñar la espada de la justicia para hacer respetar sus santos fines” Mas claro... imposible.- Fuente. Director 5/días.

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