2/2/12

Hace 23 años se iniciaba la gesta que tumbó al dictador


Hace 23 años se iniciaba la gesta revolucionaria que tumbó al régimen del dictador Alfredo Stroessner, una de las etapas de inflexión más importantes de la vida política paraguaya. Desde el 3 de febrero de 1989 la ciudadanía dispone –por primera vez– de democracia y libertad en todos los órdenes.

 

Un tanque se desplaza a través de General Santos, frente al Batallón Escolta. Curiosos miran incrédulos. (Archivo)

A las 8 y media de la noche del 2 de febrero de 1989, hace 23 años, comenzaron a salir los tanques de la Caballería rumbo al Batallón Escolta Presidencial. El “olor a golpe” ya estaba en boca de miles de asuncenos.   

Hasta los militares protagonistas se sorprendieron por la simpatía y el aliento espontáneo que recibieron de la gente: “¡Fuerza! Rodríguez Presidente!”, exclamaban algunos desde los balcones y las aceras.    

El líder de la revuelta había emitido la orden de ejecutar el fatídico “Plan B”, de atacar el Batallón asentado sobre la avenida General Santos y Mariscal López.

El  “Plan A”, de secuestrar a Stroessner –sin derramar  sangre– en la residencia de su mujer Ñata Legal (frente al hoy Shopping del Sol), había fracasado minutos antes.    
    
Desolado, presionado por las circunstancias, Rodríguez tomó impulsivamente el automóvil de su esposa (Nelly Reyg) y se trasladó de su residencia en el DC1 hasta el Regimiento de Caballería Nº 3 (RC3) y buscó a los gritos a su comandante, el entonces coronel Lino Oviedo, para ordenarle con vehemencia: “¡Saque todos sus tanques a la calle si no quieren morir todos acá!”, exclamaba con energía.    

Los tanquistas, convenientemente preparados con sus respectivos apoyos, enfilaron hacia el Batallón Escolta para enfrentar a las tropas del dictador.    
   
“¡Métale fuego, métale fuego!”, fue la orden de Oviedo al mando de unos 80 tanques que rodearon el “búnker” de Stroessner en el Batallón Escolta.    

Por horas, en medio de la tensión y el pánico, la ciudadanía siguió la evolución de los acontecimientos por el ruido incesante de la artillería pesada que se descargó sobre el cuartel. Parecía Año Nuevo.    

La esperada  comunicación oficial se produjo a través de la radio 1º de Marzo, tomada por los rebeldes, donde el general Rodríguez divulgó su histórica proclama “Hemos salido de nuestros cuarteles...”.    

Stroessner era el brutal  dueño de “la vida y la hacienda” de los habitantes. La desobediencia, la insubordinación o la traición eran sinónimo de persecución y muerte.    

Un ejército de pyragués (soplones) se encargaba de identificar  a los descontentos, a confiscar sus bienes, a hacerlos apresar, torturar y hasta asesinar o desaparecer si no tenían la suerte de escapar antes al exilio.    

Aún alentados y fortalecidos por las nacientes democracias de la región, los opositores no estaban tan convencidos de alcanzar a derrocarlo y más bien apostaban a la  muerte natural del tirano.    

Sin embargo, con el coraje de estos héroes uniformados que no dudaron en ofrecer su vida por la causa de la libertad, respaldados por el calor popular,  se pudo derribar al temible régimen   que por décadas suprimió los derechos más elementales de los paraguayos. Fuente ABC. Color

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