5/7/12

Jaqueado, Lugo ofreció reestructurar su gabinete con Llano


Ese jueves 21 había llegado a las 5:30 al Palacio, como habitualmente era su costumbre. Minutos antes de las 6.00, Fernando Lugo inicia una reunión con varios de sus allegados más cercanos, como Víctor Ríos, por entonces aún ministro de Educación; Emilio Camacho, asesor jurídico de la Presidencia; Ricardo Canese, entre otros referentes del Frente Guasu.


Presionado por la situación y por su entorno, Lugo accede allí, como resignado, a que se le cambie a Rubén Candia Amarilla como ministro del Interior, y nombrar en su reemplazo a un liberal, y al comisario Arnaldo Sanabria Morán en el cargo de comandante de la Policía, las dos exigencias que el PLRA le había reclamado dos días antes para no iniciarle un juicio político. 

La noche anterior, Canese fue designado, en una reunión en Mburuvicha Róga, como mediador de la crisis entre Lugo y los partidos políticos. En ese plan, Canese parte en compañía de Ríos hasta el local del Directorio del PLRA, donde estaba fijada, para las 7.00, una reunión del comité político con las bancadas liberales del Parlamento, que tenía un temario espinoso: definir si el partido apoyaba o no el juicio político.

Miguel Ángel López Perito, por entonces secretario general de la Presidencia, no participó de esa reunión en el Palacio, porque se encontraba saliendo de San Lorenzo. Lugo le llamó por teléfono y le pidió que acompañara a Canese en su misión de ir a dialogar con el PLRA. López Perito acepta el pedido y se dirige presuroso al local de los liberales, sin tener conocimiento de cuál era el ofrecimiento a plantear.

Ese jueves el ambiente político había amanecido tenso y la incertidumbre era cada vez más grande. El día anterior la cúpula del Partido Colorado había aprobado el juicio político a Lugo, y en minutos más el PLRA se reunía para decidir su postura.

LA PROPUESTA. La oferta que Canese llevó al PLRA incluía la reestructuración total del Gabinete y cerrar el acuerdo para la chapa presidencial para el 2013. Obviamente, la candidatura a la presidencia para el PLRA y la de la vicepresidencia para el Frente Guasu. Para dar más seriedad a la oferta, la propuesta incluía reunirse esa misma tarde, a las 15.00, en Mburuvicha Róga con Lugo y Canese para reestructurar el Gabinete.

Pero ya era tarde. La cúpula del PLRA no recibió a Canese y a López Perito y procedió a realizar la sesión en la que resolvió apoyar la destitución de Lugo. Algunos colaboradores del exobispo afirman que ese intento de negociación fue más bien iniciativa de los dirigentes del Frente Guasu antes que de Lugo.

Con la decisión del PLRA, en el entorno del expresidente se inclinaban a pensar que los reportes políticos que recibían desde el Partido Colorado, a través de Víctor Bogado, presidente de la Cámara de Diputados, y de Lilian Samaniego, presidenta de la ANR, no eran otra cosa que partes falsos. El luguismo mantenía buena vinculación con ambos, que daban pocas chances al juicio político.

Lugo se mantenía con una actitud pasiva ante la amenaza real de su destitución, y durante todo el jueves se lo notó tranquilo. A esas alturas, su conducta serena empezaba a generar dudas dentro de su propio entorno, donde algunos sospechaban que el exmandatario transmitía una falsa sensación de seguridad.

Unas horas antes, un ministro le planteó a Lugo que se comunique telefónicamente con Blas Llano, presidente del PLRA, para negociar una salida. "¿Por qué no me llama él?", había sido la respuesta del exmandatario. El martes pasado, Llano confirmó a Radio Monumental que la última vez que conversó con Lugo fue a mediados de abril.

Cansado de las peleas con los liberales y de las luchas dentro del Frente Guasu, paulatinamente Lugo se fue aislando cada vez más, encerrándose en un círculo pequeño, donde unos pocos, como Miguel Rojas, ejercían una gran influencia.

A media mañana de ese jueves, la Cámara de Diputados había aprobado con abrumadora mayoría (76 a 1) la destitución del exobispo y con una celeridad sorprendente el Senado se reunía al mediodía para constituirse en tribunal.

Luego de brindar un mensaje a la nación, Lugo abandona, a las 11.00, en helicóptero, el Palacio y se traslada a la Nunciatura, donde se reúne con el nuncio Eliseo Ariotti y el cuerpo diplomático para exponer su posición ante el juicio político que por entonces ya estaba en marcha. Posteriormente fue a almorzar con el embajador de EE. UU., en la sede de la Embajada, en un encuentro que ya estaba previsto. De ambos lugares Lugo salió confiado, porque le insinuaron que no sería destituido.

Mañana: El viernes negro.
cronología de la destitución (iV)

El jueves 21, Ricardo Canese intentó sin éxito una negociación con el PLRA para frenar el juicio político; ya era una simple convulsión política, creen los del entorno de Lugo a los que ÚH entrevistó.

MBURUVICHA RÓGA ERA UN HERVIDERO, A LA NOCHE
Lugo se recluyó el jueves, desde la tarde, en la residencia presidencial, donde mucha gente acudió para enterarse de las últimas novedades. Se registraron varias reuniones simultáneas. También aparecieron empresarios cercanos al expresidente que se mostraban preocupados por la situación.

A esa hora, las negociaciones para trabar el juicio político con votos en el Senado eran intensas y permanentes. Una de las esperanzas estuvieron cifradas en algunos senadores que aparentaban "convencibles". Lugo había encomendado esa misión solo a algunos de sus allegados. Fuente Ultima Hora.

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